De la autoestima a la autocompasión: ¿Cuál es la diferencia?

Antes de continuar con la lectura de este artículo, te propongo un simple ejercicio.

Me gustaría que te dirigieses a la sección de “Autoayuda” en Amazon, y buscases la palabra “Autoestima”.

Seguramente te sorprenderá saber que existen más de 5.000 libros con la palabra Autoestima, o bien en el título o en el subtítulo.

Lo más curioso del caso es que la mayoría de ellos empezarán “regañándote” por caminar por la vida con la autoestima baja. Y a continuación, pasan a asegurarte que su método infalible te disparará esa cualidad que tanto te hace falta para ser alguien en la vida.

Sí, el negocio de la “autoestima” genera miles de millones en todo el mundo.

Todos esos maestros, gurús, profesores, etc.. te inculcan repetidamente que sin autoestima te va a resultar imposible alcanzar el éxito.

¿Qué nos sucede a la mayoría de nosotros ante tal insistencia?

Que, como luchamos constantemente para mantener nuestra autoestima alta, vivimos aterrorizados ante la posibilidad de cometer un error.

Y cuando lo cometemos, ¡buenooo!, ¡que el cielo nos ampare!

Nuestra única defensa es centrar nuestra atención en las muchas cosas que hacemos bien, mientras mentalmente acariciamos a nuestro propio ego hasta olvidar ese horrible episodio.

Pero ¿no tienes la sensación de que este método de “trabajo” hacia el triunfo está algo cojo? ¿No crees que le falta algún ingrediente a la receta?

Efectivamente.

Nos lo ratifica un estudio publicado en la revista “Psychological science in the public interest”.

Parece ser que una autoestima alta no predice un mejor rendimiento o un mayor éxito.

Sí, las personas con una alta autoestima consideran que su nivel de éxito excede al de los demás, pero objetivamente, eso no es cierto.

Un nivel alto de autoestima no te convierte en un líder más eficaz, un amante más atractivo, una persona más sana, o no te hace ser más persuasivo en el mundo de los negocios.

Pero si tantos y tantos gurús de la autoestima se equivocan, y esta cualidad (junto con todas las afirmaciones diarias recordándote que eres “lo más”) no es la respuesta a todos los problemas, entonces, ¿cuál es?

 

Te presento a la autocompasión.

En los últimos años ha surgido con fuerza una nueva escuela de pensamiento e investigación, de la mano de Juliana Breines y Serena Chen (Universidad de Berkeley), quienes mantienen que la autocompasión es la clave para ser verdaderamente “grandes”.

A diferencia de la psicología popular en la que se basa el concepto de la autoestima, la “autocompasión” nace de un grupo de mujeres que siguen un riguroso proceso científico.

Breines y Chen definen la autocompasión como la voluntad de ver nuestros errores y deficiencias con amabilidad y comprensión.

En otras palabras, la autocompasión es aceptar el hecho de que errar es de humanos.

Cuando aceptas una mentalidad autocompasiva ante la dificultad, ni te juzgas a ti mismo con dureza, ni sientes la necesidad de “auto halagarte” para proteger tu ego.

Muchos estudios han demostrado que la autocompasión conduce a mayores niveles de bienestar personal y profesional, una visión más optimista de las cosas, más felicidad, y menos ansiedad y depresión.

La diferencia entre la autoestima y la autocompasión no radica en el destino final, sino en cómo nos enfrentamos a los altibajos que nos encontramos a lo largo del camino.

Y según los estudios de Breines y Chen, si tu fundamento es autocompasivo, tus probabilidades de aterrizar en ese destino final son mucho mayores.

 

¿En qué consistió el estudio sobre la Autocompasión de Breines y Chen?

Se pidió a los participantes que contasen uno de los errores que habían cometido a lo largo de su vida, y que lo hiciesen, primero adoptando una perspectiva de auto compasión, y después, una perspectiva de autoestima.

Por ejemplo, al reflexionar sobre una debilidad personal, se les pedía lo siguiente:

Imagina que estás hablando contigo mismo acerca de esta debilidad de manera compasiva y comprensiva. ¿Qué te dirías?”

A otro grupo, se le pedía se centrasen en su autoestima:

Imagínate que estás hablando contigo mismo acerca de esta debilidad comparándola con otras cualidades positivas tuyas. ¿Qué te dirías?”

Las personas que se percibían a sí mismas a través del filtro de la auto compasión eran mucho más propensas a ver sus debilidades como algo cambiante que les motivaba a mejorar y a evitar cometer el mismo error de nuevo en el futuro.

Se ha demostrado también que este tipo de actitud provoca, en la mayoría de los casos, un rendimiento profesional superior.

En otro estudio, se les presentaba una prueba a los participantes. A aquellos que no lograron superarla por primera vez, se les dio una segunda oportunidad para mejorar sus calificaciones.

Los que habían escogido “el filtro” de la autocompasión para racionalizar su fracaso inicial, estudiaron un 25% por ciento más, y puntuaron más alto en la segunda prueba que los participantes que se centraron en fortalecer su autoestima.

Pero ¿por qué?

 

¿Por qué es tan poderosa la autocompasión?

La autocompasión esconde a tu ego para que puedas enfrentarte a tus defectos y debilidades sin temor, permitiéndote obtener una idea realista de tus capacidades y de tus acciones, y averiguar lo que deberías hacer de manera diferente la próxima vez.

Si, por el contrario, tu atención se centra en proteger tu autoestima, no podrías permitirte el lujo de mirarte a ti mismo con toda honestidad y reconocer la necesidad de mejorar, porque eso significaría admitir tus debilidades y deficiencias, acción que suele generar sentimientos de ansiedad y depresión.

Y, ¿cómo puedes aprender a hacer las cosas bien cuando te retuerces de dolor al admitir (incluso a ti mismo) que te has equivocado?

Porque, no lo olvides: un día vas a meter la pata.

Y al día siguiente, seguramente también.

Es una verdad ineludible.

Es parte de tu ser: de tu ser personal y de tu ser profesional.

¡Y no pasa nada!

Porque, con la autocompasión, te levantarás al caer, te sacudirás, y conseguirás salir hacia delante, habiendo aprendido de tus errores.

Sin revolcarte en la miseria ni castigándote más de lo necesario.

Así que el día que te sientas “plof” por cualquier motivo personal o profesional, prueba a iniciarte en la práctica de la auto compasión.

¿Necesitas una mano amiga?

Ainhoa Campo.

Ponte en contacto y descubre cómo el Coaching puede ayudarte a ser mucho más autocompasivo contigo mismo.

 

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