¿Tus pensamientos están afectando a tu rendimiento en el trabajo? Una manera simple de gestionarlos

Yo fui criada creyendo que siempre debía estar alerta y prestar atención a mis errores para poder aprender de ellos.

Es un enfoque fantástico, pero para mí, carecía de equilibrio.

Creo que mis padres deberían haberlo completado del siguiente modo:

“Presta atención también a tus éxitos para que también puedas sentirte orgulloso de ti misma y usar esta energía para superarte a ti misma.”

Como esto no se me dijo, acabé siendo muy dura conmigo misma, lo cual me ha deprimido siempre y no me ha ayudado a mejorar.

Mis pensamientos negativos sobre mí en el trabajo me impedían ser la mejor versión de mí.

1- LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS PUEDEN SER ÚTILES

El pensamiento negativo tiene muy mala prensa.

Se supone que debemos deshacernos del pensamiento “negativo” porque es malo para nosotros.

En mi caso, eso no me resultó útil: tratar de ignorar mi pensamiento negativo no me resultaba nada útil.

Hace algunos meses decidí revisar mis pensamientos y averiguar cuál era la razón de mi pensamiento negativo (siempre creo que las cosas suceden por alguna razón).

Puedes hacerlo también.

Por ejemplo, imagina que tu jefe estuviese enojado contigo.

Pregúntate: ¿Qué pasaría si mi jefe se enfada?

¿Podría pensar que no soy competente y dejaría de darme trabajo?

¿Ganaría menos?

¿Dejaría de progresar en mi carrera?

¿No tendría suficiente dinero?

A medida que te vayas haciendo este tipo de preguntas, te darás cuenta de que el motor que las impulsa es el temor y el deseo de protegerte contra amenazas potenciales.

2-DÓNDE SEUBICAEL MIEDO EN NUESTRO CEREBRO

El centro del miedo en nuestro cerebro es la amígdala.

Aparentemente, la amígdala escanea continuamente el entorno en busca de posibles amenazas.

Su función es protegernos.

Resulta que nosotros, los humanos, tenemos un sesgo negativo: una tendencia a “oler” amenazas. Nuestro pensamiento negativo es parte de este sistema y se centra en nuestra protección, incluso si no nos gustan especialmente sus modales.

Si nos detuviéramos aquí, parecería que no hay manera de escaparse de nuestros pensamientos negativos. Sin embargo, un estudio que encuentro especialmente interesante en relación con el pensamiento positivo y negativo, demuestra que no es así.

William Cunningham y su equipo han descubierto, en una serie de estudios que, la amígdala no solo es el centro del miedo, sino que también está implicada en la conexión humana, la compasión y la felicidad. Según su investigación, las personas felices no ignoran las amenazas, simplemente hacen un mejor trabajo a la hora de ver el lado bueno de las cosas.

En otro estudio realizado por Cunningham y sus colegas, los científicos mostraron una serie de imágenes a un total de 15 participantes mientras grababan la actividad de la amígdala con el uso de WIRI (imágenes de resonancia magnética funcional). Las imágenes variaban en su contenido emocional (positivo, negativo y neutral). Los científicos descubrieron que, como era de esperar, las imágenes negativas provocaban la activación de la amígdala. Pero, sorprendentemente, ¡también lo hacían las positivas! Lo que ocurría en este caso es que, la actividad aparecía solo cuando se les pedía a los participantes que se concentraran conscientemente en esas imágenes.

Como conclusión podemos afirmar que los seres humanos automáticamente nos concentraremos en lo negativo, ya que creemos que nuestra supervivencia podría depender de ello. Sin embargo, podemos “ver” lo positivo si lo buscamos activamente.

Y no, no es cuestión de ser ingenuos y mirar solo en el lado bueno de la vida.

Es cuestión de hacer un esfuerzo consciente de estudiar tanto lo negativo como el lado positivo de las cosas.

3. CÓMO GESTIONAR EL PENSAMIENTO NEGATIVO DE MANERA SIMPLE

Una estudiante en uno de mis cursos reaccionó con enojo cuando le sugerí que podía cambiar deliberadamente sus pensamientos. Ella entendió que le pedía que ignorara sus sentimientos negativos y se concentrara solo en lo positivo.

No, eso no es lo que yo quería decir.

Para que quede claro, explicaré a continuación un proceso de cuatro pasos que aprendí de Elisha Goldstein, para liberarnos del impacto del pensamiento negativo. Puedes leerlo aquí, pero aquí está mi versión adaptada:

1- DALE UN NOMBRE

Cuando nombramos las cosas, las comprendemos con mayor facilidad. Les damos límites y una definición.

Yo intento ser tan creativa como puedo al nombrar mis emociones y mis comportamientos. Por ejemplo, podría sufrir de un exceso de comer de prisa, de una lenta y profunda tristeza, de una ira ardiente …

2- SIÉNTELO EN TU CUERPO

La mente puede mentir y confundirnos, pero el cuerpo no.
¿Dónde está en tu cuerpo? ¿Qué forma tiene? ¿Qué color? ¿Qué temperatura?

3- LIBÉRALO

Ponlo en un globo y libéralo

4- REFLEXIONA CONSCIENCIENTEMENTE SOBRE TUS PENSAMIENTOS

Inhala conscientemente prestando atención al momento presente: cómo entra el aire y cómo sale.

Hazlo tres veces.

Ahora dirige tu atención conscientemente a algo que sientes que te nutre más.

Date las gracias también por hacer este esfuerzo. Sé que no es fácil.

El pensamiento negativo está ahí para tratar de protegerte.

No te preocupes si tus pensamientos negativos regresan constantemente, simplemente sigue reconociéndolos y centrando tu atención en lo que tu instinto te dice que es mejor para ti … y disfruta del proceso, ¡diviértete y se feliz!

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