Esta simple técnica te ayudará a sacar el mejor partido a tus emociones

La vida de nuestros antepasados era algo complicada.

Tan pronto se encontraban cara a cara con un depredador de tamaño considerable…

Como de repente, tenían que enfrentarse a las inclemencias inesperadas del tiempo que no conseguían entender…

Todo era un gran desconocido para ellos.

Y todo era un peligro potencial.

Como te imaginarás, vivir en esas condiciones, tuvo un efecto en su manera de gestionar las emociones.

¿Qué sucedió?

Que la balanza se inclinó hacia lo negativo.

¡Es normal!, ¿no crees?

Vivir siempre con ese interrogante encima, ¡no tenía que ser fácil!

¿Qué hacía el cerebro de nuestros antepasados para asegurar la supervivencia?

Magnificaba las posibles amenazas. En otras palabras, magnificaba la negatividad.

Y fue gracias a esas emociones negativas, que el hombre prehistórico consiguió sobrevivir en un entorno tan complicado.

Durante miles de años esa tendencia adaptativa a reaccionar de manera negativa a nuestro entorno (¡por si acaso!), se ha ido asentando en nuestros cerebros, obligándonos a prestar más atención a las emociones negativas que a las positivas.

Teníamos que reconocer los cambios en el ambiente para poder adaptarnos a él y seguir con vida.  

 

El problema es que hoy, la mayoría de nosotros no solemos enfrentarnos a tantos riesgos en nuestro día a día.

¡No es lo mismo tener que competir con un oso de dos metros por nuestra comida que no saber decidir qué marca de arroz vamos a seleccionar para nuestra cena de entre las 20 marcas que hay en el supermercado!

Pero, aunque en realidad no tendríamos que reaccionar de manera negativa ante la variedad que se nos ofrece en el súper, nuestro cerebro inmediatamente reacciona negativamente, con algo como: ¡¿Y ahora me voy a tener que pasar 10 minutos leyendo etiquetas y seleccionando arroces?! ¡Qué rollo!, en lugar, de dar las gracias por la variedad y abundancia de la que disfrutamos hoy en día.

 

Esa tendencia innata en el ser humano a fijarse principalmente en las emociones negativas no nos está facilitando la vida hoy en día.

Quizá sobrevivamos, pero la negatividad no nos deja vivir.

Entonces. ¿qué hacemos?

¿Está nuestro destino sellado?

¿No podemos luchar contra las emociones negativas que se imponen constantemente en nuestra mente?

En absoluto.

Es cuestión de química.

Te cuento.

 

Cómo contrarrestar la química de tus emociones negativas

Siempre se ha dicho que hay 5 emociones básicas: asco, ira, tristeza miedo y alegría.

Sin embargo, según Elizabeth Kübler-Ross, las emociones humanas pueden reducirse a dos: el amor y el miedo.

Estas son las propias palabras de la psicóloga suizo-estadounidense:

Sólo hay dos emociones: el amor y el miedo. Todas las emociones positivas provienen del amor, todas las emociones negativas del miedo. Del amor fluye la felicidad, el contentamiento, la paz y la alegría. Del miedo viene la ira, el odio, la ansiedad y la culpa. Es cierto que solo hay dos emociones primarias: el amor y el miedo. Pero es más exacto decir que solo hay amor o solo hay miedo, porque no podemos sentir estas dos emociones juntas al mismo tiempo. Son opuestas. Si tenemos miedo, no estamos en un espacio de amor. Cuando estamos en un espacio de amor, no podemos tener miedo.”

amor y miedo

Como hemos visto, el problema al que nos enfrentamos los humanos es que, el espacio de miedo, tiende a superar el espacio de amor.

Y, como hemos visto, nos cuesta ahogar una tendencia que ha sido programada en nosotros desde hace millones de años.

¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando nos invade una emoción negativa?

 

La regla de los noventa segundos de tus emociones

El cuerpo, ante la causa de nuestra negatividad, reacciona con un proceso químico.

Fisiológicamente, el cuerpo tarda unos noventa segundos en procesar las hormonas del estrés y recuperar su estado normal.  

Noventa segundos.

¿Verdad que te parece poquísimo?

¡Cuántas veces has tenido un enfado que te dure solo 90 segundos!

Poquísimas, seguro.

Y, eso es porque, en la mayoría de los casos, seguimos pensando en lo que nos ha enfadado y entristecido.

Nuestra mente no puede dejar de pensar en el motivo de nuestro enojo, y vuelve a repetir el proceso químico.

Una, y otra vez, quedando atrapado en un círculo vicioso del que nos cuesta muchísimo salir.

Afortunadamente, como tantos otros círculos viciosos, este también se puede detener.

No solo, sino que, además de contrarrestar la química de tus emociones negativas, puedes también aprovecharte de ellas.

 

¿Cómo podemos manejar las emociones?

Cuando seas preso de un sentimiento negativo que no resulte útil sino perjudicial, déjate invadir durante ese breve momento.

No pienses, solo siente la emoción.

Sé consciente de que tu cuerpo está sintiendo una emoción negativa.

Reafírmate a ti mismo que, no pasa nada, que es pura química.

En cuanto sientas que esa emoción disminuye, es decir, cuando superes esos noventa segundos de los que hablábamos, céntrate deliberadamente en cosas positivas.

Es decir, contrarresta tus emociones negativas con emociones positivas y rompe el círculo vicioso que tu propio cuerpo está generando.

En otras palabras, ¡aprovecha en tu beneficio el ciclo químico de las emociones!

¡Súbete a la ola de las emociones negativas y conviértela en pura positividad!

Si lo haces, recuperarás un equilibrio más objetivo de lo bueno y lo malo en tu vida.

Con el tiempo, aprenderás a disipar la química negativa que producen tantas emociones negativas, y a reconocer que la mayoría de ellas son emociones bien inútiles en las que no merece la pena reincidir.

 

Así que, si estás triste o de mal humor, utiliza la regla de los noventa segundos.

90 segundos

¿No sería mejor enfrentarse a esa emoción de frente y con toda la fuerza de tu ser?

En absoluto.

Recuerda que, aquello en lo que te centras crece.

Si prestas total atención a una emoción que no quieres sentir intentando que desaparezca, adivina qué va a pasar.

Efectivamente.

Una batalla perdida.

 

¿Te resulta difícil ser consciente de las emociones que aparecen en tu cuerpo?

Si tienes dificultades para ser consciente del reflejo de las emociones en el cuerpo, te recomiendo practicar una meditación propia del mindfulness: el escáner corporal.

Porque, para ser más consciente de las emociones viene muy bien localizarlas en el cuerpo.

Al reconocer las sensaciones que hay en este momento en tu cuerpo te será más fácil encontrar el reflejo de la emoción en el cuerpo.

Y créeme, ¡no hay emoción sin reflejo corporal!

Porque, tal y como hemos comentado, las emociones también son químicos que circulan por el cuerpo, ¿no?

Este audio de un escáner corporal te ayudará a identificar tus emociones.

Es muy breve y lo puedes hacer casi en cualquier sitio.

 

Y, si sigues teniendo dificultades gestionando tus emociones, ponte en contacto.

Mis técnicas de Mindfulness te ayudarán a controlar esos procesos químicos que ahora mismo parecen totalmente desbocados.

Te espero

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